La depresión afecta al 10% de la población mundial, afectando más a mujeres que a hombres. Ésta supone unos de los problemas más incapacitantes y que mayor índice de sufrimiento genera a las personas que la padecen y a la sociedad en general. Tal es la gravedad de los efectos de la depresión que surge la necesidad de encontrar soluciones eficaces para aplicar y obtener resultados eficaces, duraderos y en poco tiempo. Una de esas soluciones es la activación conductual
Depresión y mujer
La depresión tiene como características principales un bajo estado de ánimo o tristeza excesiva, desinterés por muchas de las cosas que antes nos satisfacían y un notable descenso de la actividad física. Supone uno de los componentes del estrés o síndrome del ama de casa. Se manifiesta a través de una escasa motivación, problemas en la calidad del sueño, descenso del apetito y la libido.
Causas
En las mujeres, los cambios en el estado de ánimo están relacionados con la evolución hormonal, aunque no es el único motivo, sino que son varios los que la producen. La predisposición genética, la manera disfuncional en la que afrontamos las situaciones estresantes a lo largo de la vida, son algunos de los factores precipitantes que facilitan el desarrollo de la depresión.
Uno de los momentos de especial vulnerabilidad es la pubertad. Es en este momento en el que se producen grandes cambios hormonales y físicos en las mujeres, y que pueden traer consigo desequilibrios emocionales. La mala relación con los padres e incluso el sentimiento de ser incomprendidas puede ser el principio del problema.
El síndrome pre-menstrual. Durante los días previos a la menstruación muchas mujeres manifiestan dolores ,sensibilidad en los senos, dolor de cabeza, ansiedad, irritabilidad y tristeza, leves y de corta duración. Esto es algo relativamente habitual, aunque en algunas mujeres se convierte en algo tremendamente incapacitante para el desarrollo de su vida cotidiana, llegando a ser un problema denominado disforia pre-menstrual.
La peri-menopausia supone el momento previo a la menopausia, cuando los niveles hormonales comienzan a descender y esto puede dar lugar a que comience una depresión, por la bajada de los niveles de estrógeno en la mujer.
Durante el embarazo se producen muchos cambios internos que junto con cambios en el estilo de vida por la llegada del nuevo miembro de la familia, pueden ser los elementos que predispongan a la mujer hacía la depresión. Estos cambios pueden ser problemas con la pareja, dudas sobre el trabajo o dificultades en este, estrés sobre la planificación de la nueva vida… Después de dar a luz, algunas mujeres tienen probabilidades de desarrollar depresión post-parto. Los sentimientos de tristeza, irritabilidad, llantos…durante las primeras semanas pueden ser una cosa habitual y que termina por pasar. En cambio, en otras ocasiones las mujeres pueden desarrollar dudas que pongan en jaque su salud mental y que afectan a su autoestima.
Los cambios en el estilo de vida como el exceso de trabajo, la desigualdad socio-económica, la soledad, las pérdidas de personas de referencia y de apoyo…suponen situaciones de alta vulnerabilidad para las mujeres.
Todas estas situaciones pueden tratarse con el modelo terapéutico de la activación conductual, que permite evitar los efectos secundarios que conlleva un tratamiento psicofarmacológico.
¿Qué es la Activación Conductual (AC) ?
Es un tipo de tratamiento que implica la despatologización y las desmedicalización de la depresión, que es entendida como un respuesta a un determinado contexto.
La Activación Conductual considera que es el contexto el que explica mejor la depresión. Es importante encontrar cuáles son los elementos de nuestro alrededor que la producen y qué comportamientos son los que la mantienen. Las consecuencias que tienen estas formas de actuar son una de las fuentes de trabajo de la AC. Concretamente, evitar hacer cosas que antes hacíamos contribuye a que nuestro entorno se vuelva depresógeno. Al rechazar mantener la misma actividad, retirándonos en casa, alejándonos de los amigos…perdemos reforzadores naturales que hacen que nuestra motivación baje y cada vez tengamos menos ganas de hacer cosas. A esto le acompañan los pensamientos rumiativos, que son aquellos que aparecen constantemente en nuestra mente, a modo de intrusos, que tienen como tema común el malestar y sufrimiento que está padeciendo la persona.
¿Cómo puede ayudarme la AC?
El objetivo de la Activación Conductual es lo que su propio nombre indica, activar a la persona deprimida, a pesar de estarlo todavía, como paso previo a dejar de estarlo.
La AC trata de aumentar las conductas en el entorno de las personas, para recuperar con esta actividad los reforzadores naturales que las siguen y conseguir modificar los pensamientos , sentimientos, motivación y, finalmente, mejorar la calidad de vida. No se trata solo de incrementar la actividad porque sí, sino hacerlo con aquellas que hayan sido importantes para la persona, recuperarlas y aumentar su ocurrencia, y que le produzcan satisfacción.
Partimos de la idea de que el comportamiento de la persona deprimida ha de ser de «fuera hacia dentro». Esto significa que no esperaremos a que nuestro ánimo o nuestras ganas sean las adecuadas para hacer las cosas, ya que de todos es sabido que nunca se encuentra ese «momento perfecto» para hacer lo que no nos apetece hacer. Con este pequeño esfuerzo, se consiguen resultados eficaces y efectivos en poco tiempo, ya que la estructura de la terapia se adapta a cada cliente, ofreciéndose como una alternativa sólida a los fármacos antidepresivos.
